Sin que medie razón consciente alguna me pongo a escribir. Sí, digo consciente, porque a lo mejor subyace alguna razón oculta, inconsciente que me limita a la escritura. Sí, la escritura también es una limitación. ¿Por qué? Y bueno, porque en la escritura uno se tiene que acomodar a lo que tiene, y lo que tiene es lo que conoce, lo que sabe, su memoria social e individual, que en definitiva se plasmará en su escritura.
Sí, porque la escritura literaria o histérica no es más que eso. Es la performance de lo que somos y queremos y por alguna razón no sabemos. Es lo que sucederá, sucedió y sucede. Es un acontencimiento, otro más, en el mundo. Entonces, "¿Por qué di en agregar a la infinita serie un simbolo más?" No lo sé y no me importa, ya he dicho que la razón que me llevó a escribir puede llegar a ser inconsciente, pero si de algo estoy seguro es que no la conozco y que no voy a hacer nada para conocerla.
Sí, lo único que quiero ahora escribir y a lo mejor no parar hasta que se hagan las seis y tenga que entrar a la clase de Española y, si puedo, sacar a mis compañeros para que me ayuden a hacer una tarea que se me complica por su sencillez. Sí es tan fácil como hacer un índice de una cosa que todavía no nos pusimos a hacer y que aún no proyectamos.
Sí, así de fácil, así de complejo, así de mal estoy como para no poder hacer un índice, como para no poder establecer un orden a las cosas. Porque si no me puedo estabilizar yo, cómo puedo pretender jerarquizar, sistematizar, ordenar, otras cosas. Aunque sea un cuerpo muerte, un texto, aunque todo cuerpo hable, y de vida, incluso los muertos que alimentan a gusanos o a lectores.
Sí, vamos a los asaltos vamos,
como frente a un cadaver un coro de gitanos.
Arlt traducía así, y a mí me gusta y eso es poesía. Y yo no soy un gran lector, ni tampoco sé francés, pero sé que eso no es lo que escribió Baudelaire. Pero ¿importa? No, porque lo que hizo Arlt es literatura, y tanto a Silvio Astier como a mí eso nos encanta. Oh, blanca taciturna.
No, no son las seis y sin embargo me voy porque la verdá no tengo más ganas de quedarme, de pudrirme en el lenguaje escrito. Sé que ningún texto podrá salvarme y que las letras, en todo caso sólo me puede permitir adentrarme en este mar de mentiras al que llamamos mundo, vigilia, sueño, nada. Si finalmente el mundo no es nada, si no hay fundamentos, eso es lo que nos permite crear y avanzar con un plan propio y adueñarnos del universo, del cosmos y hacerlo ser lo que nosostros querramos.
Y ahora que lo sé y lo dije, expreso que el mundo es una mierda. Quizás porque yo lo soy, o así me siento. No, el orden es un caos, quizás porque así soy yo, o porque así me siento.
No, el orden es un mundo caótico y la palabra es acción, es acción y mentira, y la mentira en sí misma es una acción que a su vez es una palabra y una mentira. Y entonces entramos en la mentira infinita, o la palabra infinita, o la acción infinita que incluso puede ser psíquica.
No hay por qué leer toda esta cháchara. Mañana será borrada y sustituida por otra.
Mañana no estaré aquí, y tú no me habrás leido.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)